sábado, 16 de febrero de 2013

Coche nuevo


Erase una vez una familia en la que el paso del tiempo determinó que había que cambiar de vehículo(s). Apoyados en una medida gubernamental, se encuentran con que hay una ayuda para cambiar el coche "familiar" (hace diez años que la familia no se sube al completo en él) el "utilitario" (hace cinco años que el utilitario pasa de cien caballos para moverse por la ciudad) el scooter del chiquillo (su Vespa es un clásico, pero ya no es "molona", es un trasto de casposos añorantes de los mods) y un scooter de cincuenta para la niña para que vaya al instituto con su falda tableteada de género escocés. Llegados a este punto cada uno de ellos se moviliza hasta el concesionario correspondiente a escoger lo que cada uno de ellos ya tenía en mente. Prudencio se decide por un BMW serie cinco con 17 airbags, cambio secuencial, piel, madera alfombras de lana y doscientos caballos no sea que no pueda adelantar a un tedei con la subsiguiente pérdida de status que eso supone (chusma del gasoil. Aggg!!!). Aurora tiene en mente un Mercedes clase A muy coqueto que le ha visto a Pitita en el club de pádel. Le gusta porque es automático y aunque anda menos que su actual Clio, lo prefiere porque ¿para que un tercer pedal si con dos es suficiente? (Ese pedal y los tacones son incompatibles). Borja ha decidido que el sccoter "nunca mais". "Eso es una moto para viejos y puretas, yo quiero una Honda ceberre, no me parece muy cara y se adapta a mis necesidades" Puri ha escogido una Aerox aconsejada por Jonatan, el rollito con el que practica sexo seguro en la actualidad (toca-toca furtivo en el portal y la carbonera de casa del Jonatan. "Tiene unas manos que te cagas" cuenta a sus amigas). Entre pitos y flautas, las ayudas del gobierno ascienden a dos mil euros a la familia de Prudencio. Felicidad en la finca en la que viven, el contable de la constructora se encargará de maquillar que esos vehículos van a nombre de la empresa constructora de Prudencio.
Pedro es albañil, oficial de primera, veinte años cotizados a la Seguridad Social. Nunca ha podido escamotear ni un euro de su nómina a Hacienda. Su Renault veintiuno se cae a pedazos pero no le preocupa. Hace dos años que está en el paro. Don Prudencio le dijo que su empresa pasaba apuros y tenía que prescindir de él. Desde hace dos meses tiene problemas para hacer la compra. La última semana del mes va a un comedor social para que sus hijos puedan seguir comiendo en casa (le falta un año para acabar de pagar la hipoteca del piso que le compró a Don Prudencio) Lee en el periódico que se subvenciona la compra de vehículos con dinero de los impuestos de su nómina, mira a su triste plato del comedor social y se caga en la puta madre de los que se compran un vehículo nuevo.

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