viernes, 14 de diciembre de 2018

Huevos de tigre

-En la cama es el hombre ideal, no tiene huevos de tigre.
-A saber con lo que me vas a saltar ahora, ¿que es eso de los huevos de tigre?
-Esos tipos que tienen los huevos apretados como en un puño. Pues él los tiene descolgados.
-¿Y eso es algún fetiche estético tuyo?
-Pues no. Cuando el misionero es furioso (y créeme que en su caso lo es y mucho) sus huevos me golpean en el culo. Y es como si estuviera llamando a la puerta de atrás otra polla, pero sin el miedo a que entre sin permiso.

viernes, 24 de agosto de 2018

La hiladora de sueños.

Dicen que es peligroso pedir, porque se te puede conceder y el sueño convertirse en pesadilla.
Popea siempre soñó con el amor,  y cada vez que lo encontraba, lo convertía en pesadilla. Fue así desde el principio, siempre escudándose en la libertad que a sus repetidos amantes exigía pero ella no concedía. El tiempo de penar por los desamores de Popea pasó cuando convirtió a su último amante en objeto de escarnio público y el público vio que todo aquello era despecho, rabieta e infantilismo disfrazado de maltrato. La vida sigue, a él se le respeta, a ella se la mira con indiferencia.

-No es justo. -Lloró Popea.

Popea no entendía que la justicia no tiene nada que ver, que todos los sueños de los que se pretendía hiladora, no eran más que pesadillas que ella forjaba a golpe de martillo.

lunes, 20 de agosto de 2018

Ojos que no ven

Desde fuera era un beso de amigos. Pero ella sentía que le besaba las lágrimas, la alegría, las dos breves semanas que se amaron, los cigarrillos compartidos, las tostadas con aceite, el viejo vestido con el que andaba por casa, las uñas que cambiaban de color cada tres días, el calor del sexo, el rubor que la fija mirada de él sabía hacer brotar... Los ojos que vieron ese beso estaban ciegos.

viernes, 10 de agosto de 2018

Esclavo de los sentidos

Más allá de su piel, sus facciones, su aroma, su sabor y su voz estaba su alma. Él lo sabía, pero nunca llegó a ella. Vivía encadenado a sus sentidos.

Justo a tiempo.

Las frustraciones que los juegos del corazón provocan, me llevan a mantenerme lejos de ellos. Y sin embargo, no olvido el vértigo que provoca asomarme, ese estremecimiento cuando llega quince minutos tarde y dice: Perdona la espera.
Y solo te sale responder: Llegas justo a tiempo, ya no te podía echar más de menos.

jueves, 2 de agosto de 2018

Panorámica

Mientras el mundo a su alrededor se apresuraba a exprimir el verano, él disfrutaba de su cerveza a la sombra pensando en las marcas de sol que los bikinis le regalarían a lo largo del otoño. Sonrió y pidió a la camarera una segunda cerveza, adivinando que se volvería a inclinar para servírsela y regalándole así una panorámica de su pálido escote.

viernes, 22 de junio de 2018

Fuera de lo común.

Sentada en el taburete, inclinada sobre la guitarra, su habilidad encontraba los acordes el ritmo y el compás que su compañero de guitarra le acababa de explicar sobre la canción de los Beatles. De cuando en vez, levantaba su melífera mirada buscando respuesta a alguna duda en la posición de la mano de su compañero. El tema llegó a su fin, y una breve sonrisa de satisfacción se dibujó en su boca, la sonrisa de quien sabe reconocer un trabajo bien hecho. Se sintió un poco orgullosa, menos normal.

Serpenteo

Ella serpenteaba. Sí, hay personas que se mueven a pequeños saltos como los cachorros, otras con grandes y pesadas zancadas como si fueran grandes herbívoros de la sabana y ella serpenteaba, sí. Uno no se da cuenta de la erótica de ese movimiento hasta que llega a tu espalda, asoma la cabeza por encima de tu hombro y se pone a leer tu partitura preguntando: ¿Qué canción es?
Aquella noche no se acercó a las partituras, una inquietud la sostuvo en larga conversación con su amiga, pero los vaqueros, la camisa blanca, la chaqueta de cuero y el pelo recogido en una breve coleta vestían su sensual serpenteo cada vez que su brazo se extendía para agarrar su cerveza por el gollete.

Coloratura

Su perfil se asomaba al público justo por encima del micrófono. Pequeña ante la inmensidad, su voz pintó de colores el aire del escenario. Dicen que desde entonces el aire hace cola para pasar por su garganta, para vestirse de bonito.

lunes, 7 de mayo de 2018

Sonrisa musical.

Caminaba resuelta, envuelta en el contraste del blanco y negro, en su chaqueta ceñida y su vaporoso pantalón, en el aire que vibraba a su alrededor. La firmeza que cada pisada de sus botas imprimía al suelo hacía que el espacio se curvase al atravesarlo. Dijo "Hola", repartió amistad y cariño en forma de besos y abrazos y en un movimiento casi coreografiado, se giró, tomó el taburete por el respaldo, lo acercó a su cadera y como si fuera el final de una canción en la que todos los instrumentos terminan afinados y en la misma corchea, en un pequeño salto se sentó y sonrió.

viernes, 19 de enero de 2018

Una borrachera

-Porque todas tus amigas son unas zorras. Y por tu culpa no estoy siendo feminista, porque hace años que deconstruí mi forma de pensar y de hablar.
Él pensó en recordarle la colección de amantes, amos, sumisos y esclavos que ella escondía en su otro teléfono. Pero estaba cansado de aquella charla inconexa en la que la culpa era una tormenta a la que se exponía sin paraguas. 
-Llevo cuatro horas aguantando una sintaxis estúpida, dijiste que iban a ser veinte minutos y no hay nada más que puedas decirme. ¿Vas a abrir la puerta, o tengo que montar un numerito para que me dejes salir?
-Y además amenazando, eres un maltratador.
-Lo que sea, pero quiero irme. Abre y acabamos con esta agonía.
En el portal respiró. Llovía, hacía viento y frío, pero le parecía que era una noche fantástica para salir a emborracharse.