Caminaba resuelta, envuelta en el contraste del blanco y negro, en su chaqueta ceñida y su vaporoso pantalón, en el aire que vibraba a su alrededor. La firmeza que cada pisada de sus botas imprimía al suelo hacía que el espacio se curvase al atravesarlo. Dijo "Hola", repartió amistad y cariño en forma de besos y abrazos y en un movimiento casi coreografiado, se giró, tomó el taburete por el respaldo, lo acercó a su cadera y como si fuera el final de una canción en la que todos los instrumentos terminan afinados y en la misma corchea, en un pequeño salto se sentó y sonrió.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se aceptan todo tipo de mensajes sobre el texto, incluso si es para informar sobre faltas de ortografía