lunes, 20 de enero de 2020

Sobre food trucks

Ya los habían inventado hace 25 años. Luis Cabeza estudiaba delineación y no estaba muy sobrado de pasta, así que sacó la palanca de la trasera de la furgoneta y persuadiendo a la cerradura de la persiana de la jamonería a hacerse a un lado, se surtió. En la panadería compró cien barras de pan y en el supermercado compró 300 latas de cerveza. Con un cuchillo de sierra, su novia cortaba tres piezas de pan de cada barra, con un cuchillo jamonero, él cortaba jamón sin mucha pericia, sabedor del ventajoso precio del producto. Cuando estaban los bocadillos, salían en dirección del concierto que aquel día hubiera y en la puerta del recinto, se vendía al público que esperaba para entrar un bocadillo y una cerveza por quinientas pesetas. En menos de dos horas de venta volvían a casa con 150.000 pesetas.