viernes, 31 de octubre de 2014

El sujetador

Ensimismada en el teléfono, no se percató del escrutinio al que su nariz y sus labios estaban siendo objeto. Cuando el intercambio de mensajes cesó, ella se giró repentinamente.

-¿Qué miras?
-Lo bien cuidadas que tienes las uñas.
-No estabas mirando mis manos.
-Estaba pensando en que me gustaría dibujar la línea del perfil de tu nariz y al llegar a tus labios, mordértelos.

Ella se ruborizó, se acomodó en la silla, se irguió y el sujetador le molestó. En un gesto muy natural, se lo colocó pellizcándoselo en los costados provocando así dos casi simultáneos "clacs" del elástico en su piel. La sonrisa de él hizo que el arrebol incendiase su cara.

domingo, 19 de octubre de 2014

sábado, 4 de octubre de 2014

La propina

Él no quería que la conversación terminase. Así que en un aparte, le soltó 20 euros al camarero para que no faltara la cerveza en su mesa. Ella hablaba y hablaba y él asentía, o hacía una pequeña observación que a ella la animara a seguir hablando. El camarero solo tenía que estar atento a las botellas vacías y llegar con botellas llenas acompañadas del más veraz "invita la casa" que podía pronunciar. En la cuarta ronda, ella le dijo:

-Dile que al camarero que se quede el resto de propina. Gracias por la cerveza, a mi cuerpo te invito yo.