Ensimismada en el teléfono, no se percató del escrutinio al que su nariz y sus labios estaban siendo objeto. Cuando el intercambio de mensajes cesó, ella se giró repentinamente.
-¿Qué miras?
-Lo bien cuidadas que tienes las uñas.
-No estabas mirando mis manos.
-Estaba pensando en que me gustaría dibujar la línea del perfil de tu nariz y al llegar a tus labios, mordértelos.
Ella se ruborizó, se acomodó en la silla, se irguió y el sujetador le molestó. En un gesto muy natural, se lo colocó pellizcándoselo en los costados provocando así dos casi simultáneos "clacs" del elástico en su piel. La sonrisa de él hizo que el arrebol incendiase su cara.
-¿Qué miras?
-Lo bien cuidadas que tienes las uñas.
-No estabas mirando mis manos.
-Estaba pensando en que me gustaría dibujar la línea del perfil de tu nariz y al llegar a tus labios, mordértelos.
Ella se ruborizó, se acomodó en la silla, se irguió y el sujetador le molestó. En un gesto muy natural, se lo colocó pellizcándoselo en los costados provocando así dos casi simultáneos "clacs" del elástico en su piel. La sonrisa de él hizo que el arrebol incendiase su cara.
Sigues siendo el mismo pajero de siempre.
ResponderEliminarImagino quien puedes ser. Viniendo de ti solo lo puedo considerar un halago. Besitos.
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