La
monogamia no funciona. Un plan que implica dedicarle nuestro amor y
nuestros cuerpos a una sola persona, y renunciar a la conquista, la
incertidumbre y la adrenalina de un cuerpo nuevo es, a todas luces, un
desastre. Por eso exploramos la soltería como modo de vida. La cual
tampoco funciona, porque todos queremos ser queridos, ser especiales y
hacer cucharita los domingos de lluvia. La infidelidad entonces aparece
como el mejor modo de sintetizar monogamia y soltería. Amor los
domingos, cuerpos nuevos los jueves. El problema es que engañar a
nuestra pareja nos produce culpa. Es imposible decir ´te amo´después de
un revolcón pasajero y no sentir que un enano te hace la doble nelson en
el estómago. Así que algunos recurren a una relación abierta. La cual
acarrea otra dificultad. Todos queremos cuerpos nuevos, pero nadie
quiere saber (o suponer) que su pareja anda experimentando con pieles
extrañas cada jueves a la noche. En conclusión, la monogamia no
funciona, pero tampoco funcionan la soltería, la infidelidad o las
relaciones abiertas. Nada funciona. Lo único que nos queda es buscar
aquel sistema cuya falla nos calce mejor. Es decir, ver qué molestia
podemos soportar con más facilidad. Aburrimiento, soledad, culpa y celos
son las incomodidades correspondientes a la monogamia, la soltería, el
adulterio y las relaciones abiertas. Es trabajo de cada uno averiguar
qué sufrimiento lo hace feliz.
Juan Sklar.