martes, 14 de mayo de 2013

No hay nada que te venga bien.


La monogamia no funciona. Un plan que implica dedicarle nuestro amor y nuestros cuerpos a una sola persona, y renunciar a la conquista, la incertidumbre y la adrenalina de un cuerpo nuevo es, a todas luces, un desastre. Por eso exploramos la soltería como modo de vida. La cual tampoco funciona, porque todos queremos ser queridos, ser especiales y hacer cucharita los domingos de lluvia. La infidelidad entonces aparece como el mejor modo de sintetizar monogamia y soltería. Amor los domingos, cuerpos nuevos los jueves. El problema es que engañar a nuestra pareja nos produce culpa. Es imposible decir ´te amo´después de un revolcón pasajero y no sentir que un enano te hace la doble nelson en el estómago. Así que algunos recurren a una relación abierta. La cual acarrea otra dificultad. Todos queremos cuerpos nuevos, pero nadie quiere saber (o suponer) que su pareja anda experimentando con pieles extrañas cada jueves a la noche. En conclusión, la monogamia no funciona, pero tampoco funcionan la soltería, la infidelidad o las relaciones abiertas. Nada funciona. Lo único que nos queda es buscar aquel sistema cuya falla nos calce mejor. Es decir,  ver qué molestia podemos soportar con más facilidad. Aburrimiento, soledad, culpa y celos son las incomodidades correspondientes a la monogamia, la soltería, el adulterio y las relaciones abiertas. Es trabajo de cada uno averiguar qué sufrimiento lo hace feliz. 
Juan Sklar.