viernes, 22 de junio de 2018

Serpenteo

Ella serpenteaba. Sí, hay personas que se mueven a pequeños saltos como los cachorros, otras con grandes y pesadas zancadas como si fueran grandes herbívoros de la sabana y ella serpenteaba, sí. Uno no se da cuenta de la erótica de ese movimiento hasta que llega a tu espalda, asoma la cabeza por encima de tu hombro y se pone a leer tu partitura preguntando: ¿Qué canción es?
Aquella noche no se acercó a las partituras, una inquietud la sostuvo en larga conversación con su amiga, pero los vaqueros, la camisa blanca, la chaqueta de cuero y el pelo recogido en una breve coleta vestían su sensual serpenteo cada vez que su brazo se extendía para agarrar su cerveza por el gollete.

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