Las frustraciones que los juegos del corazón provocan, me llevan a mantenerme lejos de ellos. Y sin embargo, no olvido el vértigo que provoca asomarme, ese estremecimiento cuando llega quince minutos tarde y dice: Perdona la espera.
Y solo te sale responder: Llegas justo a tiempo, ya no te podía echar más de menos.
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