Mientras el mundo a su alrededor se apresuraba a exprimir el verano, él disfrutaba de su cerveza a la sombra pensando en las marcas de sol que los bikinis le regalarían a lo largo del otoño. Sonrió y pidió a la camarera una segunda cerveza, adivinando que se volvería a inclinar para servírsela y regalándole así una panorámica de su pálido escote.
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