martes, 12 de febrero de 2013

Sube

Su trabajo lo llevaba a sitios lejanos durante largas temporadas. Su última desaparición fue de dos meses en Argelia y por fin tenia unos días de vacaciones. Coincidía la fecha de vuelta con el día de San Jordi, así que salió a cazar un dragón, o (en su defecto) comprar un libro y una rosa. No se complicó, sabía que ella pasaba unos días duros y buscó algo liviano. Escogió La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, por extraño que pareciera, ella no lo había leído y él lo sabía. Así, con la rosa en la mano y con el libro bajo el brazo, se dirigió al nido del águila en el que ella vivía y una vez en el portal, la llamó por teléfono.

  -Hola, cuanto tiempo ¿Que tal te va?

  -Bien, he vuelto de vacaciones, me han dado diez días.

  -¿Hoy precisamente?

  -Sí, curiosa fecha, ¿no?

  -No lo digo por la fecha, lo digo por mi, tengo gripe y un problema de tuberías en el baño de casa.

  -Lástima, salí a cazar un dragón.

  -No me digas eso. ¿Donde estás?

No quería incomodarla con su presencia cuando ella se sentía a disgusto con su entorno más cercano (Ella y su casa) así que mintió.

  -En un merendero con unos amigos.

Sonó el campanario e hizo eco en el teléfono.

  -Mentiroso, sube.

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