miércoles, 6 de febrero de 2013

Sin ti

No la miraba, impregnaba sus retinas con su imagen, tampoco la escuchaba, grababa su voz en su memoria. Todo en un intento de recordarla en los momentos en los que ella no estaba.

  -Estás alelado.

Le decían sus amigos cuando lo veían cabizbajo o con los ojos cerrados, intentando evocar su voz, su silueta y sus gestos.

  -Sí, no me encuentro bien.

Prefería responder así que dar más explicaciones y puesto que siempre fue un solitario, sus amigos le creían. Todos menos ella.

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