miércoles, 18 de diciembre de 2019

Camino de Santiago


La noche transcurría por la pendiente descendente de la escalera al sótano de Baco. En uno de los rellanos, la puerta del bar estaba cerrada y dentro yo tocaba en el bajo (con más ganas que pericia) wicked game de chris isaak. Sonó la puerta y el chigrero le pide a uno de los parroquianos que abra la puerta mientras sigue cantando y tocando la guitarra. Entra parte de la pandilla de los jueves y al acabar el tema y tras los aplausos y besamanos protocolarios, dicen que iban a llamarme para hacernos unos largos en la piscina de cerveza. Bueno, les llevaba ventaja, no siempre hay sincronía. Así que empieza el rondo de temas y botellas de estrella de Galicia (tengo boicoteada a la Mahou). Y cuando el afinado, los dedos y las conversaciones se empiezan a trastabillar, mi oreja capta: 

-...el mes que viene quiero ir caminando con mochila a...-. El espíritu de Baco me impulsa a interrumpir: 

-El camino De Santiago en bici, presupuesto diario de 5€. 
-Yo no tengo bici. 
-Yo te presto una.
Ya no había vuelta atrás, la semilla del viaje había sido plantada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se aceptan todo tipo de mensajes sobre el texto, incluso si es para informar sobre faltas de ortografía