lunes, 5 de mayo de 2014

El mundo interior

Es curioso como lo políticamente correcto convive en nuestra cabeza con esa bestia que procuramos no mostrar al entorno que nos rodea. También es curioso como interactúan sin entorpecerse y eso nos hace la vida más sencilla.

-Buenos días.- Le dices a la vecina del piso de arriba, mientras le sujetas la puerta y piensas: A ver si domas a las bestias, que estoy del ruido de las canicas y el patinete por el pasillo hasta los cojones.

-Y si no te importa, ponme cuarto y mitad de ternera y cerdo picado para la bolognesa.- Y por dentro estás pensando en la puerta de tu coche machacada, porque el cenutrio no tiene cuidado al aparcar en la plaza contigua a la tuya.

Sin embargo, hay veces que tu mundo interior salta a la arena del ruedo en las situaciones que menos te convienen. Porque en el fondo, que el carnicero o la vecina de arriba te odien por querer vivir tranquilo, te la suda. Pero que alguien que te importa no quiera volver a saber de ti por mostrarle tu afecto, te deja una sensación de vacío.

-Te daba hasta sacarte los ojos.- Y la estanquera me echó del local.

Ya no puedo volver a mirarle el culo cuando se da la vuelta a coger el paquete de Pueblo del estante, los hijos de la vecina de arriba siguen jugando a las canicas en el pasillo, y su marido sigue machacando la puerta de mi coche al abrir la suya.

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