miércoles, 15 de agosto de 2012

La entrevista


Esta entrevista de trabajo me está volviendo loco, la entrevistadora no me deja concentrarme en lo que tengo que decir. Lleva un rato largo despistando mi campo visual con su camisa blanca y su traje chaqueta. Sin pantalones, me recibió abriendo ella misma la puerta de la oficina y la falda de tubo no pudo disimular la marca de los ligueros ni de la ropa interior que no lleva. Es pequeña, de poderosas piernas y no menos poderosas tetas. Su gesto serio no puede ocultar las arrugas que solo una franca sonrisa puede marcar. Tengo una erección tremenda...
-...está usted de acuerdo?
¿De acuerdo en qué? Mierda, sus tetas me van a hacer perder el trabajo. ¿Y ahora que contesto?
-Sí, como no.
Se levanta, va a su maletín de piel, saca algo del mismo y se dirige hacia mi. Me esposa y se sienta a horcajadas.
-Hace tiempo que tenía ganas de someter a un hombre en el trabajo. No vas a trabajar aquí, no me lío con compañeros.
Me pone la mano en la entrepierna y dice:
-Me gusta que la tengas así de dura.
Me abofetea y me dice:
-Al salir del trabajo te llamaré, espero que estés en casa. Si no estuvieras, te pondré una demanda por acoso.
...
Acabo de llegar a casa, el móvil está conectado al cargador.

4 comentarios:

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