Recordaba todos y
cada uno de los trocitos de piel que antaño su ropa revelaba, sin
embargo, aquel día su breve atuendo dejaba la desnudez a un solo paso y
el sol perlaba de sudor su hombro. El calor apretaba y la arena se hizo
cómplice de una de aquellas gotas, así que osé quitarle aquellos
granitos. El tacto que capté de su cálida piel, electrizó mi adormecidos
sentidos y ella lo debió de sentir de algún modo porque toda aquella
tersura se erizó.
-No hagas eso, me desconcierta.
-Lo siento, no estaba en mi ánimo molestarte.
-No he dicho que me moleste, he dicho que me desconcierta.
-...
-Necesito una ducha, hace mucho calor. Me duele la espalda horrores ¿me ayudarías frotándome la espalda?
-Ahora me desconciertas tú.
-Yo también sé jugar a tus juegos.
Aquella gota de sudor quedará impregnada en mis retinas hasta el día en que pierda la vista o la vida.
-No hagas eso, me desconcierta.
-Lo siento, no estaba en mi ánimo molestarte.
-No he dicho que me moleste, he dicho que me desconcierta.
-...
-Necesito una ducha, hace mucho calor. Me duele la espalda horrores ¿me ayudarías frotándome la espalda?
-Ahora me desconciertas tú.
-Yo también sé jugar a tus juegos.
Aquella gota de sudor quedará impregnada en mis retinas hasta el día en que pierda la vista o la vida.
Leerte es mi consuelo.
ResponderEliminarExtraño comentario, ¿he de entender que quieres que siga escribiendo? Es un poco aburrido, así que podemos hacer una cosa, escoge un tema y yo intento escribir algo al respecto, ¿de acuerdo?
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