viernes, 15 de mayo de 2020

El conocimiento de la ardilla

En 2011 la volví a ver. Yo salí a fumar y ella pasaba por la calle, camino de casa, de vuelta del trabajo. Había pasado mucho tiempo desde que nos conocimos, ella era una estudiante brillante, de las de capacidad y tesón, de belleza mal escondida tras una media sonrisa. Increíblemente, me reconoció (quizá solo me recordaba vagamente, o mi cara le encendió una bombilla en el trastero de los recuerdos). Me dijo que le iba bien, que trabajaba en un despacho de abogados (no dijo que era abogada). En un vago "hasta la próxima", nos emplazamos a volver a vernos. Al acabar el cigarrillo, volví al bar. Tenía conectado mi notebook a la wifi del Café Gijón (no tuve teléfono con internet hasta 2017) y googleé su nombre añadiendo "abogada" a la búsqueda. Allí estaba, me invadió una sensación de satisfacción saber que su trabajo en el instituto y, posteriormente en la universidad había dado sus frutos. Hoy se reveló como una de las trabajadoras que hicieron posible que la contención del Covid en Asturias. Gracias, Carmen.

El conocimiento de la ardilla

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