domingo, 3 de noviembre de 2019

La diosa carmesí

Y ella, una sirena rebelde, de pelo rojo como el atardecer y ojos aguamarina, decidió salir una tarde en busca de tesoros. Tan encantada quedó, que apenas se dio cuenta de que se había perdido. Cuando intentó volver se desorientó, y nunca más volvieron a verla.

Y él, un capitán pirata, fornido y valiente, de sonrisa eterna y mirada parda, aún queriendo a su esposa fielmente, no pudo olvidar jamás aquella tarde que salió a respirar en su barco y se encontró con ella en medio del mar, con su pelo rojo.
Asomado a la ventana, mirando el atardecer, meditó sobre el tiempo que hacía que no lucía tan rojo como aquella tarde, como aquel cabello. Y salió a buscarla.
Esa tarde el destino quiso jugar sus cartas, y el Capitán la escuchó cantar.

La diosa carmesí.

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