martes, 3 de diciembre de 2013

Felicidades

Se acercó al mueble y escogió una carpeta. La funda de plástico conservaba en estado óptimo el Rubber Soul original. La portada hacia tiempo que no le transmitía nada, pero sacar el disco de la fundilla de plástico interior liberó todos los recuerdos de la primera vez. Porque no solo la carpeta de cartulina gruesa tenía olor, también el pegamento que mantenía la solapa y el propio vinilo desprendían su propio aroma. La estática se había portado bien, el reflejo de la luz apenas revelaba un par de motas en la superficie del disco, bastó soplar con suavidad. Con cuidado puso el disco sobre el plato y agachándose, sopló también la aguja. Levantó el brazo, dejó que el plato tomase velocidad y con precisión y sin titubeo, apoyó la aguja en el surco. El acorde de Mi sonó cuando volvió a acurrucarse a su lado en la cama y ella le dijo: 
-Norwegian Wood, te has acordado.
-Felicidades

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