Amantes viene de amar y nosotros nos amamos. No fuimos los mejores, los dos teníamos cuentas pendientes con amores pasados que no supimos resolver y ese peso nos hundió a cada uno de los dos en su propio pozo, pero fuimos amantes. Una de sus frases favoritas era “Yo, en otra vida, quiero ser una perra”. El día que supe que el corazón se le paró (hoy hace un año) conocí a una perra abandonada en el pueblo vecino. Pensé que sería perfecto que me dejara adoptarla y llamarla Cova, como a aquel antiguo amor que tanto anhelaba ser una perra. Pero era demasiado independiente para dejarse querer por un dueño y decidió vagabundear de casa en casa por el pueblo. El nombre que le quedó fue Paquita y me hizo gracia, Cova me cantaba “Rata de dos patas” (como Paquita la del barrio) cada vez que se enfadaba conmigo. El uno de febrero siguiente tuvo una camada, y los que estaban al cuidado de Paquita me llamaron para preguntarme si quería uno de los cachorros. Supongo que a Cova no le importaría que mi perro tenga nombre de mujer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Se aceptan todo tipo de mensajes sobre el texto, incluso si es para informar sobre faltas de ortografía