martes, 10 de marzo de 2015

Miradas

Lo que me gusta de su mirada es que no recuerda a esos ojos de anuncios de maquillajes de las revistas. Esa esclerótica que parece parte del papel en el que no se ha impreso nada, el iris tan regular y uniforme, que basta ver otra foto de la misma modelo para darse cuenta que no es su iris, otro operario de fotografía le marcó una regularidad diferente a la impresión... No, la mirada de Cristina es la del paso del tiempo, la de decenas de noches sin dormir, la de párpados entornados por la miopía, la de miles de risas marcadas en las patas de gallo, la de dos verdes luceros que hacen que uno se sienta orgulloso de ser objeto de su mirada. Hoy, mientras la luz de la tarde se colaba por la ventana e iluminaba sus ojos, me sentí orgulloso de ser objeto de su mirada.

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