jueves, 15 de enero de 2015

Escupiendo demonios

Todos sus tics y compulsiones eran un muestrario de aquellos demonios que no quería mostrar. La botella de cerveza que levantaba de la barra y volvía a posar sin siquiera rozar el gollete con sus labios, el teléfono que automáticamente revisaba cada vez que el cambio de canción en la música ambiente amplificaba un breve silencio, la larga cabellera que se mesaba cada vez que la pandilla de al lado se reía, las gruesas gafas de pasta que se deslizaban por su breve nariz y claro, todos los reproches a un pasado doloroso que, lejos de dejarlo marchar, no hacía más que invocar. Desde el final de la barra, ese pasado se forjaba un presente con otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se aceptan todo tipo de mensajes sobre el texto, incluso si es para informar sobre faltas de ortografía