miércoles, 26 de febrero de 2014

Las escaleras

Llegó al portal justo cuando la vecina salía del ascensor. La adorable adolescente había cambiado su perfume. En realidad lo relegó a una esquina de su armario en favor de una colonia más fresca.

Es curioso como los olores te transportan en el tiempo y en el espacio, como de repente ese olor a canela te recuerda aquella cocina en la casa de pueblo en la que tu madre se desenvolvía como pez en en el agua, y aquel camión de bomberos al que le faltaba la rueda delantera derecha, con el que jugabas mientras las galletas inundaban toda la casa con aroma a canela y limón. 

El trayecto en el ascensor, impregnado de Eau Jeune, hizo muy presente a Victoria. De una forma vívida, las palabras "Estoy liada con otro" volvieron a sonar en su cabeza. La sensación de vacío, de ausencia, atenazó su estómago. Se detuvo el ascensor. Decidió que la vecina ya no era tan adorable y que era hora de hacer caso al médico y empezar a subir y bajar escaleras.

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