viernes, 14 de junio de 2013

Ausencia

Se puede vivir sin el brazo derecho, pensó resignado y un dolor fantasma recorrió el espacio donde antes estaba su diestra. Su otra mano fue en auxilio de su compañera ausente y el frío tacto de la mesa de granito puso todo en su sitio. Un ataque de furia le hizo lanzar la taza contra la pared de la cocina. Sin habilidad en la mano, la taza acaba contra el espejo. Echará de menos su brazo toda la vida, aunque pueda vivir sin él.

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